Se está disfrutando muchísimo, cada tarde que juega nuestra selección es una fiesta. Es una extraña sensación escuchar el silencio en las calles a la espera de una explosión de júbilo en la que todos ríen, lloran, saltan, gritan y son felices, en resumen.Es bonito que todos sean partícipes, dejando atrás las diferencias, olvidando un poco los problemas, disfrutando del momento, soñando. Y ojalá el efecto durara mucho más y pudiera invadir las ciudades y nos diera un nuevo barniz a todos para ser más fuertes, más valientes, más seguros, más felices, en definitiva.

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