Es bonito que todos sean partícipes, dejando atrás las diferencias, olvidando un poco los problemas, disfrutando del momento, soñando. Y ojalá el efecto durara mucho más y pudiera invadir las ciudades y nos diera un nuevo barniz a todos para ser más fuertes, más valientes, más seguros, más felices, en definitiva.
viernes, 9 de julio de 2010
los colores de casa
Hace semanas que la gran diversión del verano es el mundial de fútbol, que vemos en familia como de costumbre. Esta vez, y en contra de lo que pueda parecer -ya que nuestro equipo ha llegado por primera vez en su historia a la final-, me está pareciendo muy corto respecto a otras ocasiones.
Se está disfrutando muchísimo, cada tarde que juega nuestra selección es una fiesta. Es una extraña sensación escuchar el silencio en las calles a la espera de una explosión de júbilo en la que todos ríen, lloran, saltan, gritan y son felices, en resumen.
Es bonito que todos sean partícipes, dejando atrás las diferencias, olvidando un poco los problemas, disfrutando del momento, soñando. Y ojalá el efecto durara mucho más y pudiera invadir las ciudades y nos diera un nuevo barniz a todos para ser más fuertes, más valientes, más seguros, más felices, en definitiva.
Es bonito que todos sean partícipes, dejando atrás las diferencias, olvidando un poco los problemas, disfrutando del momento, soñando. Y ojalá el efecto durara mucho más y pudiera invadir las ciudades y nos diera un nuevo barniz a todos para ser más fuertes, más valientes, más seguros, más felices, en definitiva.
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